Trasplante de islotes pancreáticos en diabetes tipo 1: nuevo avance sin inmunosupresión

Trasplante de islotes pancreáticos en diabetes tipo 1

Los islotes pancreáticos contienen las células beta responsables de producir insulina. Las nuevas terapias celulares investigan cómo restaurar esta función en personas con diabetes tipo 1.

La investigación en diabetes tipo 1 continúa avanzando hacia uno de sus grandes objetivos: restaurar la producción de insulina sin necesidad de administrar tratamiento inmunosupresor de forma crónica.

Un nuevo seguimiento publicado en The New England Journal of Medicine ha mostrado que células de los islotes pancreáticos modificadas para reducir su reconocimiento por el sistema inmunitario han sobrevivido y continuado funcionando durante 14 meses en una persona con diabetes tipo 1, sin utilizar inmunosupresores.

Se trata todavía de un estudio experimental realizado en un solo paciente, pero los resultados aportan información relevante sobre una de las principales barreras que históricamente ha limitado el trasplante de islotes pancreáticos.

¿Qué ocurre con las células beta en la diabetes tipo 1?

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina.

Por este motivo, las personas con diabetes tipo 1 necesitan administrar insulina para mantener la glucosa en niveles adecuados.

Una de las líneas de investigación desarrolladas durante años consiste en trasplantar células capaces de volver a producir insulina.

El problema es que, cuando las células proceden de un donante, el sistema inmunitario puede reconocerlas como extrañas y atacarlas.

Tradicionalmente, el trasplante de islotes pancreáticos ha requerido por ello tratamiento inmunosupresor, que disminuye la respuesta inmunitaria para evitar el rechazo pero puede producir efectos adversos importantes.

¿Qué tiene de diferente este trasplante?

El estudio, dirigido por investigadores del Hospital Universitario de Uppsala (Suecia), utilizó una terapia experimental denominada UP421.

Los islotes procedían de un donante fallecido y fueron modificados genéticamente mediante una tecnología denominada HIP (hypoimmune), diseñada para hacer que las células sean menos visibles para el sistema inmunitario.

Posteriormente fueron trasplantados a una persona con diabetes tipo 1 sin administrar tratamiento inmunosupresor.

Precisamente ahí reside uno de los aspectos más interesantes de esta investigación.

Las células siguen produciendo insulina 14 meses después

El seguimiento ha mostrado que las células trasplantadas continuaban vivas y funcionales más de un año después del procedimiento.

Los investigadores detectaron péptido C en sangre, un marcador utilizado para comprobar la producción de insulina por las células beta.

Además, los niveles de péptido C aumentaron después de una prueba de comida mixta, lo que indica que las células trasplantadas eran capaces de responder a la ingesta produciendo insulina.

A los 14 meses, los niveles de péptido C tanto en ayunas como después de la estimulación eran comparables a los observados durante los primeros seis meses del estudio. Las técnicas de imagen también permitieron localizar las células trasplantadas en el lugar del implante.

¿Significa que el paciente se ha curado de la diabetes tipo 1?

No.

Es probablemente la aclaración más importante al interpretar esta investigación.

El estudio demuestra que los islotes modificados pueden sobrevivir y producir insulina durante al menos 14 meses sin inmunosupresión, pero el paciente no recibió una cantidad de células destinada a conseguir independencia completa de la insulina.

Por tanto, estos resultados no permiten afirmar que se haya conseguido curar la diabetes tipo 1.

Lo que sí proporcionan es una prueba en humanos de que puede ser posible proteger células productoras de insulina frente al sistema inmunitario sin recurrir a la inmunosupresión convencional.

¿Por qué puede ser importante evitar la inmunosupresión?

El trasplante de islotes no es un concepto nuevo. La dificultad reside, entre otras cuestiones, en evitar que el organismo destruya las células trasplantadas.

La inmunosupresión puede prevenir el rechazo, pero implica someter al paciente a un tratamiento que reduce la actividad del sistema inmunitario y que puede ocasionar efectos adversos.

Conseguir células capaces de evadir la respuesta inmunitaria manteniendo su capacidad para producir insulina podría eliminar una de las principales limitaciones de las terapias de reemplazo celular en diabetes tipo 1.

Los resultados actuales son especialmente relevantes porque la supervivencia y función de estas células se ha mantenido durante 14 meses sin inmunosupresión.

De UP421 a una futura terapia celular

UP421 utiliza islotes pancreáticos procedentes de un donante. El siguiente objetivo es desarrollar una estrategia que pueda producirse a mayor escala.

La misma tecnología está siendo utilizada para desarrollar SC451, una terapia experimental basada en islotes derivados de células madre pluripotentes inducidas y modificados con la tecnología HIP.

Su objetivo futuro es mucho más ambicioso: desarrollar un tratamiento administrado una sola vez que pueda conseguir un control prolongado de la glucosa sin necesidad de insulina externa ni inmunosupresión.

Sin embargo, SC451 continúa en desarrollo y será necesario demostrar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos antes de saber si ese objetivo puede alcanzarse.

Un resultado prometedor que todavía necesita más investigación

Estamos ante un único paciente y una terapia experimental, por lo que estos resultados deben interpretarse con prudencia.

Todavía será necesario conocer qué ocurre con un mayor número de personas, cuánto tiempo sobreviven las células, qué cantidad sería necesaria para conseguir una producción suficiente de insulina y cuál es la seguridad de esta estrategia a largo plazo.

Pero demostrar que células productoras de insulina modificadas pueden sobrevivir, responder a la glucosa y mantener su función durante más de un año sin inmunosupresión supone un paso relevante en la investigación de nuevas terapias para la diabetes tipo 1.

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